miércoles, 4 de marzo de 2015

Claqueta Latina: La muralla verde (1969) de Armando Robles Godoy

Por Marckwire21


Una de las miles de cosas maravillosas que ofrece el cine, es la capacidad de dar a conocer historias de las que posiblemente jamás o nunca sabríamos nada de no ser porque alguien decidió filmarlas. De sobra es conocido como muchos directores han incluido momentos vividos por ellos mismos en sus propias producciones, dotar a sus personajes protagonistas con su misma forma de pensar e incluso, como en esta ocasión, relatar una de las decisiones más importantes de su vida.

En 'La muralla verde' de 1969 somos testigos de la decisión de Mario, que, cansado de su vida en la triste y gris metrópolis de Lima, decide irse con su mujer Delba y su hijo Rómulo a vivir a la selva como colonos cerca de un pueblecito llamado Tingo María. Mediante un fantástico montaje que sitúa la acción directamente con la familia ya instalada en plena selva, su director Armando Robles Godoy,  nos va mostrando mediante flashbacks los hechos y situaciones que hicieron a Mario tomar esa gran decisión que a la postre cambiarían su vida y la de su familia. Existen momentos puntuales en que ese mismo montaje que usa tan genialmente Godoy para mostrar las elipsis temporales se torna confuso, chirriante e incluso algo extraño debido a la incursión abrupta de imágenes y cortes en la banda sonora que descolocan bastante pero, aun y con todo eso, la trama principal no pierde ni un ápice de interés .


Es una película de ritmo pausado pero que en ningún momento pierde el norte de lo que nos quiere mostrar, empezando muy tibia, llenado la pantalla de metáforas enmarcadas en una excelente fotografía y cerrando un sepulcral silencio muy duro de asimilar. 'La muralla verde' esta basada principalmente en la vida del propio director que tras embarcarse seriamente en la política y acabar hastiado, decidió a principios de los 50 irse a vivir a Tingo María como colono. Allí nacieron no solo su carrera como director sino un par de cuentos que escribió y que le sirvieron para ganar un concurso en el diario La Prensa donde años mas tarde empezaría su carrera periodística, dichos cuentos eran: 'Los tres caminos' y 'En la selva no hay estrellas'. Obviamente y sobre todo por el tercio final, lo que vemos en la película es una historia ficcionada, solo se basa parcialmente en la vida de Robles Godoy como así lo afirma el propio director en algunas de las entrevistas que recogen algunas webs, pero la credibilidad de lo relatado tuvo que ser desde luego algo que el vivió de muy cerca. Cabe recordar como dato adjunto que aunque Godoy es hijo de padre latinos, él peruano y ella cubana, el director nació en Nueva York para trasladarse a Perú a la temprana edad de 10 años, en 1933.

Estamos ante una historia muy austera, rodada con escasos medios, tranquila, sosegada, que va cogiendo fuerza cuantos mas minutos pasan hasta un final bastante dramático y para nada previsible, viendo el camino por el que nos lleva Godoy hasta él. Diría que es un drama convertido en thriller en su final que funciona incluso como historia de amor, repleto de metáforas durante el transcurso para reflejar un hecho tan importante y conocido como la colonización de las selvas vírgenes en Perú por los propios peruanos. Grandes escenas llenas de sentido donde Godoy deja hablar a la naturaleza como la de miniciudad de Romulo y el molino, el toro que se suicida, la selva y sus sonidos, escenas llena de vida; también como contrapunto a la verde muralla están esos vacíos pasillos abarrotados de ventanillas y funcionarios grises de grandes bigotes y cigarros donde Mario se desespera queriendo tramitar la compra de su parcela. El montaje en esta parte es fantástico, los sonidos de los pasos de Mario, la autentica soledad de la ciudad que desea abandonar y no puede. El sonido es una parte importantísima en 'La muralla verde', te envuelve por completo en las escenas exteriores, un gran trabajo que no oculta el mal hacer por momentos de todos los actores, sin excepción, donde parecen recitar delante de un micrófono lo que están leyendo en un papel. Quizás se sobrepusieron mas tarde las voces de los actores.


Hablando de los actores, en el papel protagonista tenemos a Julio Alemán, un experto actor mexicano fallecido hace 3 años con mas de 100 películas en su currículum, sin contar mas de 20 telenovelas y otras tantas obras de teatro, uno de los pilares del cine mexicano. Su registro de Mario es lo mejor de todo el film en cuanto a actuaciones se refiere ya que tanto el niño como la mujer, interpretados por Raúl Martín y Sandra Riva, no solo no tienen ni la mitad de frases durante la película sino que pecan de lo que comentaba antes sobre el doblaje o grabación de las voces. Ambos no realizaron mas películas en toda su carrera. Armando Robles Godoy que escribió y dirigió esta película con pocos medios en 1969 me ha sorprendido por su buen hacer en el manejo del ritmo en una historia que a priori parece tener poco que ofrecer y por saber mostrar en pantalla lo que realmente quería que se viese con el giro final tan triste y dramático. Esa invisible red elástica que atrapa a Mario en la ciudad y no lo deja marchar al no tener medios para remediar lo que sucede. Todo lo contrario que su hijo, nacido en la selva, adaptado perfectamente a ella como observamos en el trato que tiene con la naturaleza y los animales. Producida por Amaru Producciones Cinematográficas S. A. cuenta en la fotografía con el propio hermano del director, Mario Robles Godoy y con Enrique Pinilla en la banda sonora. El resultado es que 'La muralla verde' esta considera la mejor película de la historia del cine de Perú o casi la mejor y desde Claqueta Latina os recomiendo su visionado.

Para terminar os dejo con unas palabras que escribe Mario a Delba, su esposa, cuando todavía están en gestiones para la compra de la parcela en la selva, son maravillosas: '...encontré un lote interesante. El dueño, porque aquí parece que todos los lotes tienen dueño, no llego nunca a conocerme y se pueden hacer las gestiones para que declaren caduca su parcela y la podamos comprar. Me han dicho que no es una gestión difícil, el lote es pura selva desde luego, pero tiene un arroyo de agua pura cerca del cual podremos construir nuestra casa. Nos ira bien, estoy seguro. Cuando vengas, quiero que hagas el viaje por tierra para que sientas lo que estoy sintiendo yo ahora al entrar en la montaña. Cualquier cosa que te diga es poco para que te hagas una idea. Al avanzar por la carretera o por una trocha parece que tuvieras a cada lado una muralla verde.'