miércoles, 3 de diciembre de 2014

Claqueta latina: El cañonero de Giles (1937) de Manuel Romero

Por  Marckwire21


El fútbol, como otros deportes, llego al cine por medio de cortos y documentales sobre eventos deportivos hasta la primera década de 1900. La primera película de ficción con el fútbol como telón de fondo llegaría en 1911 con la cinta muda del británico Lewin Fitzhamon, 'Harry the footballer'. En 1930, otro compatriota suyo, Jack Raymond, filmo con la llegada del cine sonoro, 'The great game'. Dos años mas tarde, en 1932, Alejandro del Conte estrenaba 'La barra del taponazo' siendo esta la primera película latina donde el fútbol era usado como tema principal para explicar los mejores momentos de la carrera de Bernabé Ferreyra, el primer crack de River Plate que también jugo en Club Atletico Tigre. En 1933 otra cinta argentina llevaba el fútbol a la gran pantalla, 'Los 3 berretines', aunque la película lo usaba solamente como tema recurrente. Para 1936 llego '!Goal!' dirigida por Luis Jose Moglia Barth pero no fue hasta 1937, con el film dirigido por Manuel Romero,  cuando el fútbol se aplico como medio para contar una historia de ficción.

Provinientes de Buenos Aires, un par de ojeadores del Medrano F.C. que recorren las provincias en busca de un crack para su equipo llegan sin quererlo a un pequeño pueblo llamado Giles cuando ya habían desistido en su búsqueda. Allí descubren (nada difícil pues es el único que lleva sombrero de playa) mientras juega a Lorenzo aka patada de burro (Luis Sandrini), un magnifico jugador dotado de un don especial en las filas del Giles F.C.. Debido a un trágico suceso en su infancia, Lorenzo es capaz de aumentar su potencia de tiro a oír ladrar a un perro destrozando a cualquier rival, red o poste que se ponga por delante.


'El cañonero de Giles' es una simple comedia de una hora de duración interpretada por el actor de comedia Luis Sandrini, que también hizo lo propio en 'Los 3 berretines' citada anteriormente. Comedia de corte mecánico y puesta en escena teatral que va de mas a menos en todos sus aspectos. Sandrini sobreactúa en todas sus escenas, algo que el resto no hace para nada. Mas que un futbolista parece un clon extraño de Cantinflas o del Chespirito, horrible. Y no hablemos ya de su movimiento de ojos, por favor, si es que parece que se le vayan a salir de las órbitas. El resto de personajes lo forman la uruguaya Luisa Vehil como Anita, hija y novia de Lorenzo, también su padre, el sargento Morales (Marcos Caplan), Lola (Sussy Derqui), Roncoroni (Hector Quintanilla), doctor Garcia (Hector Calcagno), Zelaya (Juan Mangiante), Mr.Wall (Roberto Blanco), Gorostiaga (Mario Fortuna) y Manfredi (Fernando Campos). La canción que suena en los títulos de crédito iniciales es la marcha de Alberto Soifer cantada por Jorge Del Prado. Al inicio se agradece la facilitación de instalaciones y jugadores de River Plate para la producción así como el apoyo de la Policia Nacional.

El argumento tampoco es original ya que la película de 1911 'Harry the footballer' es exactamente el mismo salvo por los ladridos de perros. Apenas hay material futbolero salvable en cuanto a escenas, son todas escasas y mal rodadas. Hay muchas ganas de aplicar conceptos cinematográficos, muchas cortinillas originales, muchos fundidos transparentes y el uso de periódicos o notas para mostrar el paso del tiempo. Por ese lado no hay nada que reprocharle a su director. Pero por otro si lo hay. Si bien la cinta transcurre a un ritmo normal llegado los 15 minutos finales todo se vuelve acelerado. Acelerado por llamarlo de alguna manera respetuosa y no decir que es una gran marranada estropear una producción que podría pasar por aceptable a ser algo muy flojo y mal finiquitado solo por ese final tan abrupto. Que las primeras películas sobre fútbol sean argentinas dice mucho de la pasión que sienten los porteños por este deporte. Esto se ve reflejado varias veces como en la escena que el sargento sale espada en alto mientras se lanza un corner como si de una guerra se trata, el reconocimiento físico a Lorenzo donde le sueltan frases como: 'Una guerra se puede perder, un match nunca!' entre otras o la de antes de salir al campo en su primer partido. Poco mas, Manuel Romero, su director va directo al grano y sus 60 minutos pasan rápido debido al buen ritmo que mantiene la cinta hasta que llega ese final tan aparatoso con ese fundido transparente. Floja.