lunes, 2 de mayo de 2011

Crónica del Festival de Cine de Autor de Barcelona 2011 - Día 4


Pues hoy hemos tachado un nuevo día del Festival, el 4º, y bueno, como el resto de días nos hemos encontrado con un poco de todo. Esta vez dos de nosotros nos hemos dividido para poder ver mas cosas, John se ha quedado en una doble sesión en el Aribau Club, mientras que yo he asistido a la versión de Drácula de Guy Maddin en la Filmoteca.

La primera película del día ha sido la canadiense Jo for Jonathan de Maxime Giroux.



Vivir a la sombra del hermano mayor. Puede ser bueno o puede ser malo, pero depende de las influencias que recibamos por el camino: en medio del mundo de delincuencia que te rodea y condiciona, puedes interesarte por las chicas, los porros o por explorar las fronteras con las drogas. O te puede dar por las carreras ilegales de coches. Thomas sufrirá un accidente y su hermano pequeño Jo deberá seguir sus pasos, crecer y convertirse en Jonathan. Esta no es una historia de triunfos ni tampoco sobre el manido sueño norteamericano: sin salir de los suburbios, la historia vital de los personajes dará un giro que cambiará su manera de enfrentarse a la vida a partir de ese momento. Giroux filma la historia con este punto granulado tan arrabalero que, aun quedándonos un tanto lejano, entendemos perfectamente: en el fondo, solo es cuestión de adaptar la miseria y la alienación a nuestros propios esquemas. Una historia de extrarradio, con un extraordinario sentido de la fealdad, que no tiene piedad con sus protagonistas, pero que tampoco les castiga con crueldad, y donde lo último que esperamos encontrar es la redención.

Tedio, esa es la palabra que mejor puede describir a J For Jonathan. Una historia en la que el interés se limita a mirar que hora es y cuando se puede dejar de soportar esa agonía. Puede parecer dura esta reseña, pero que una película que no llega a los 85 minutos pueda aburrir de esa forma es digno de reseñar sin género de dudas. Maxime Giroux en su segunda película demuestra una máxima, haciendo un juego de palabras con su nombre, y esa es la de tener un protagonista sin expresión, cuestión esta que comienza a cansar en cierto tipo de películas, confundiendo frialdad emotiva con frialdad interpretativa. En fin, sin duda, una de las peores películas que hemos tenido la oportunidad de ver en el festival.


Afortunadamente la otra sesión del Aribau Club, nos daba de nuevo un soplo de aire fresco con la cinta independiente estadounidense Cold Weather, dirigida por Aaron Katz.



Doug vuelve a Portland después de dejar los estudios de ciencias forenses para terminar trabajando como eventual. Su vida es simple y transcurre entre su adoración por las novelas de Sherlock Holmes y los tiempos muertos, sin demasiado que hacer. Hasta que reaparece su ex novia para después desaparecer en extrañas circunstancias. Contada como si de una clásica historia de detectives en clave novela pulp se tratara, Cold Weather es también una historia de colegas contemporánea, una “comedia de diálogos”. Aaron Katz cruza las constantes de distintos géneros en una película muy personal y elaborada (sobre todo teniendo en cuenta las características del movimiento mumblecore al que ha sido inscrito). Filmada con la novísima cámara RED, la película se convierte en una rara avis del nuevo cine norteamericano. Un ejercicio sorprendente y con voluntad autoral, una película fresca y desenfadada que descolocará a más de uno.

Rodada con una gran sobriedad, lo cual no es ni mucho menos malo, Cold Weather comienza como un drama familiar hasta desarrollarse como una historia de detectives, pero protagonizada por gente corriente, no por policías ultramodernos. Aaron Katz, apoyado por unos actores en estado de gracia, sobre todo Cris Lankenau y Trieste Kelly Dunn, que interpretan a esa adorable pareja de hermanos, con incluso hilarantes escenas juntos que descargan de toda trascendentalidad a la propuesta, demostrando que no hay que ser grandilocuente para contar una buena e interesante propuesta. Otro de los grandes aciertos, conectado con el anterior, es mostrarnos unos personajes humanos y mundanos con los que uno se puede identificar fácilmente. Al final una gran sonrisa se dibuja en nuestra cara, pues si bien la película no es perfecta ni mucho menos, nos hace tener gran esperanza en el futuro.


Y por último, en la Filmoteca, hemos podido ver una de las película que forman parte de la retrospectiva del director canadiense Guy Maddin, su obra mas conocida, ganadora del premio a la mejor película en Sitges 2002, Dracula: Pages from a virgin’s diary.



En Londres están ocurriendo unos sucesos muy extraños. Lucy Westenra, una dama de la alta sociedad, padece una enfermedad que sólo el doctor Van Helsing puede curar: ha sido mordida por un vampiro. Éste es el comienzo de la lucha entre Van Helsing, los pretendientes de Lucy y el seductor vampiro extranjero.

Lo primero que se te pasa por la cabeza al finalizar esta original propuesta del Drácula de Bram Stoker es “visualmente fascinante”. Realmente es una película de bellísima factura técnica, con una hermosa fotografía, montaje o decoración, también tiene una buena banda sonora y unos resultones interpretes. El único inconveniente, si se le puede llamar así, y que es lo que hará que a cada persona le guste más o menos la propuesta es ¿cuánto te gusta el ballet? o ¿cuánto eres capaz de aguantarlo en pantalla?, porque no nos engañemos, aunque visualmente la película sea extraordinaria, a quien no le interese lo mas mínimo el ballet, difícilmente va a poder disfrutarla. Como en mi caso, ni me gusta ni me disgusta, pues la he encontrado interesante. Lo mejor es que te deja buen sabor de boca y con ganas de ver mas Maddin.


Y por hoy esto es todo, mañana día mucho mas relajado, con solo una película, pero igualmente aquí estaremos para contároslo, así que os esperamos, no nos falléis ;-).

5 comentarios:

David Amorós dijo...

Yo también he visto Cold weather, aunque me ha dcepcionado un poquito y Drácula, como a ti, me parece fascinante. Un amigo que ha visto J for Jonathan me ha dicho que le ha gustado mucho, ya ves. Un abrazo.

John Prskalo (Edgar Morton) dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
John Prskalo (Edgar Morton) dijo...

Pues sí, esa es la magia del cine, cada uno puede tener su propia visión. J for Jonathan me ha aburrido demasiado, para que se haga larga una película de 80 minutos. Mientras que Cold Weather me ha gustado bastante, y no me esperaba nada en especial tampoco.

Un abrazo.

HorrorJeur dijo...

La versión danzarina de Dracula de Maddin es quizás lo más conocido de él por estos lares, por aquello de ganar el gran premio en Sitges, pero tiene otras geniales. Vi el domingo My Winnipeg y me fascinó.

Daniel Gálvez Casas "Pappoe" dijo...

Me apunto la de My Winnipeg, intentaré hacerle un hueco el viernes, aunque creo que iré a ver la de Morgen.

Saludos!!